jueves, 2 de julio de 2009

SUBLIME

Aún recuerdo cuando tenía 6 años y miraba a mi padre con gran admiración, como si fuese invencible, como si pudiera pelearse contra un toro y hasta levantar un edificio con una sola mano!
Aún recuerdo cuando me trepaba en su brazo y él lo mecía como una especie de columpio, con tanta naturalidad como si no hiciera esfuerzo alguno.
Después de tantos años, las cosas ahora no son muy diferentes a las de antes, solamente cambió el hecho de que aquel ídolo de acero se convirtió en uno de carne y hueso; con defectos y virtudes, con levantes y caídas, con ventajas y desventajas, como un hombre; pero a veces me gusta mirarlo con los ojos con los que un niño mira a su héroe, como si nunca hubiese perdido esos súper poderes que lo hacían invencible; me gusta mirarlo como realmente es para mí; mi ídolo, mi héroe....mi papá.

Jorge Victor Castilla Izquierdo
02/07/2009
1:15 am


1 comentario:

  1. mi querido cokein! por fin te animaste a escribir tus aventuras. Esta es la que mejor gusto me ha dejado, a todos nos pasa lo mismo, ver al viejo que se juega su segundo tiempo y quizas hasta se las ingenian para jugarse minutos extras o suplementarios, pero lo mas paja es que siempre lo veremos como nuestro heroe, nuestro idolo (que puma carranza ni que ocho cuartos), a pesar de los embates del tiempo, a pesar de todo en realidad.
    un abrazo, dos
    desde montreal, tu causa...

    ResponderEliminar