Aún recuerdo cuando tenía 6 años y miraba a mi padre con gran
admiración, como si fuese invencible, como si pudiera pelearse contra un toro y
hasta levantar un edificio con una sola mano!
Aún recuerdo cuando me trepaba en su brazo
y él lo mecía como una especie de columpio, con tanta naturalidad como si no
hiciera esfuerzo alguno.
Después de tantos años, las cosas ahora no
son muy diferentes a las de antes, solamente cambió el hecho de que aquel ídolo
de acero se convirtió en uno de carne y hueso; con defectos y virtudes, con
levantes y caídas, con ventajas y desventajas, como un hombre; pero a veces me
gusta mirarlo con los ojos con los que un niño mira a su héroe, como si nunca
hubiese perdido esos súper poderes que lo hacían invencible; me gusta mirarlo
como realmente es para mí; mi ídolo, mi héroe....mi papá.
Jorge Victor Castilla Izquierdo
02/07/2009
1:15 am
mi querido cokein! por fin te animaste a escribir tus aventuras. Esta es la que mejor gusto me ha dejado, a todos nos pasa lo mismo, ver al viejo que se juega su segundo tiempo y quizas hasta se las ingenian para jugarse minutos extras o suplementarios, pero lo mas paja es que siempre lo veremos como nuestro heroe, nuestro idolo (que puma carranza ni que ocho cuartos), a pesar de los embates del tiempo, a pesar de todo en realidad.
ResponderEliminarun abrazo, dos
desde montreal, tu causa...