Ya hacía tiempo que tenía ganas de hacer algo importante en
su vida, pero el después
siempre se antepuso, quizá por miedo o por desgano, solamente él sabía la
respuesta.
El pensar en ¿qué hacer? siempre le robo
tiempo, en el planear, en el cómo, en el donde, en el cuándo....
Siempre supe que planeaba las cosas más de
una vez por miedo a fallar, por temor de no poderse probar así mismo que no podría
hacerlo.
Ya hacía años que tenía ganas de hacer
algo importante en su vida; pero el tiempo fue más rápido que él.
Lo más sorpresivo y desgarrador que pudo
ver, fue la pronunciación de aquellas arrugas, que dibujaban el contorno de su
cara; pasmado y a la vez con una melancolía que ni él se podía explicar se puso
a pensar y... mirando las arrugas en el espejo, con mucha cólera y pena como si
estas se burlaran de él. Tratando de buscar en su mente algún recuerdo de algo increíble
que haya hecho en su vida, pero sin encontrar nada.
Sabía que las arrugas no estaban ahí por
vivezas o hazañas realizadas, si no por siempre esperar hacer algo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario