sábado, 10 de septiembre de 2011

LAPSUS

Hoy no quiero escribir....es más ni siquiera sé por qué lo estoy haciendo. Y si el que lee esto se pregunta ¿por qué lo sigo haciendo?, es por el mismo hecho del que tú sigues leyendo, es algo bizarro pero, ¿escribir sobre qué? Si ya se ha escrito sobre todo, si todo lo que yo siento también lo siente otra persona y ya lo escribió otra persona 100 años antes que yo naciera. Es una estupidez, pero igual es bonito pensar que uno es un literato o que expresa lo que siente a través de la escritura, QUE TAL TARADEZ!
Uno escribe porque quiere, porque se le hace más fácil escribir que hablar, porque muchas veces es el desahogo de las voces silenciadas, o porque es un mudo que aprendió a escribir para comunicarse.
Escribe sobre lo que te gusta, lo que te apasiona, tus vivencias, los primeros mil besos con las primeras mil chicas. Lo mejor de todo es que siempre es nuevo, nadie besa igual que otra persona, pero mientras más beses, aprendes mucho más. (Como si robaras un poco de lo mejor del beso de la otra persona y lo hicieras tuyo, y así te vuelves un experto besador) otros lo llaman práctica.
Yo escribo por aburrimiento, porque tal vez nunca nadie lea este escrito, simplemente hago hora en un módulo de mi trabajo, en un espacio donde tengo una comunicación intrapersonal, donde el cansancio maximiza mis sentidos y me hace mover las manos a la rapidez con que mi cabeza piensa... el letargo se hace cada vez más continuo y mis manos más lentas, mejor me voy a descansar, pero antes marcare la salida de mi trabajo.