Hoy no quiero escribir....es más ni siquiera sé por qué lo estoy
haciendo. Y si el que lee esto se pregunta ¿por qué lo sigo haciendo?, es por
el mismo hecho del que tú sigues leyendo, es algo bizarro pero, ¿escribir sobre
qué? Si ya se ha escrito sobre todo, si todo lo que yo siento también lo siente
otra persona y ya lo escribió otra persona 100 años antes que yo naciera. Es
una estupidez, pero igual es bonito pensar que uno es un literato o que expresa
lo que siente a través de la escritura, QUE TAL TARADEZ!
Uno escribe porque quiere, porque se le
hace más fácil escribir que hablar, porque muchas veces es el desahogo de las
voces silenciadas, o porque es un mudo que aprendió a escribir para
comunicarse.
Escribe sobre lo que te gusta, lo que te
apasiona, tus vivencias, los primeros mil besos con las primeras mil chicas. Lo
mejor de todo es que siempre es nuevo, nadie besa igual que otra persona, pero
mientras más beses, aprendes mucho más. (Como si robaras un poco de lo mejor
del beso de la otra persona y lo hicieras tuyo, y así te vuelves un experto
besador) otros lo llaman práctica.
Yo escribo por aburrimiento, porque tal
vez nunca nadie lea este escrito, simplemente hago hora en un módulo de mi
trabajo, en un espacio donde tengo una comunicación intrapersonal, donde el
cansancio maximiza mis sentidos y me hace mover las manos a la rapidez con que
mi cabeza piensa... el letargo se hace cada vez más continuo y mis manos más
lentas, mejor me voy a descansar, pero antes marcare la salida de mi trabajo.